El colegiado Bernardino Gozalez la ha vuelto a liar despues del desastrozo partido de hace 1 semana en el encuentro Valencia-Sevilla en el que mostró 15 amarillas y 1roja. Se ha vuelto a lucir en un partido vital para los leones y los cántabros en el que mostró 17 tarjetas amarillas y 6 rojas, una de ellas directa. También pitó dos penaltis. Expulsó por dos amarillas a Yeste en el minuto 55, a Marcano en el 63, a Pinillos en el 82 y a Jonathan Pereira en el 95. También expulsó a Orbaiz con roja directa, en el 94, y a un miembro del banquillo del Racing. Además, amonestó mostró a los locales David López, Murillo y Toquero, y a los visitantes Garay, Moratón, Munitis, Lacen, Sepsi y Zigic.
Manolo Jiménez recuperaba al francés Escudé para el eje de la zaga y su inclusión parecía proverbial puesto que ponía en primer tanto de la noche al rematar un saque de esquina de Renato. Bien pintaba el partido de Mestalla para los nervionenses, que recuperaban en esta ocasión los dos extremos con la inclusión de Perotti en el once inicial.
Sin embargo, casi al filo de descanso el equipo de Nervión se complicaba la vida: Adriano tenía que abandonar el terreno de juego expulsado y poco después González Vázquez señalaba penalti de Escudé. Villa transforma y se aventura un nuevo partido, ya con Mosquera en el encuentro.
La segunda mitad fue un quiero y no puedo sevillista, que con uno menos, y con los incomprensibles cambios de Manolo Jiménez (situó a Capel de delantero con Luis Fabiano en el banquillo) se enrocó en un fútbol pobre que fue castigado por el Valencia y por González Vázquez, quien señaló un nuevo penalti, en esta ocasión por manos de Fernando Navarro, que sirvió para que Mata pusiese en ventaja a su equipo. A partir de ahí, los de Emery desplegaron su mejor fútbol y el trencilla se encargaba de sacar todo el repertorio de cartulinas amarillas.
Pablo, sustituto de Joaquín, certificó el tercero de un partido que, para colmo de males, deja también como baja para el Barcelona a Palop por acumulación de cartulinas.
Valencia: César, Miguel, Albiol, Marchena, Alexis, Albelda (Vicente, m.76), Baraja, Joaquín (Pablo, m.55) Silva, Mata y Villa (Morientes, m.76).
Sevilla: Palop, Adriano, Squillaci, Escudé, Fernando Navarro, Duscher (Luis Fabiano, m.86), Romaric, Navas (Capel, m.59), Renato, Perotti (Mosquera, m.45+) y Kanouté.
Goles: 0-1,m.9: Escudé. 1-1,m.45+:Villa, de penalti. 2-1,m.83: Mata. 3-1,m.90+: Pablo Hernández.
Arbitro: González Vázquez (colegio gallego). Amonestó por el Sevilla a Navas, Adriano, Squillaci, Luis Fabiano, Fernando Navarro, Palop, Kanouté y Duscher y por el Valencia a Baraja, Marchena, Silva, Mata, Morientes, Pablo y Miguel. Expulsó con roja directa al sevillista Adriano (m.43) y al entrenador visitante Manolo Jiménez (m.86).
Incidencias: partido disputado en el campo de Mestalla ante 40.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.
Este domingo en el Ono Estadi el Betis se ha dejado dos puntos después de que en el minuto 68 consiguiese llevar una ventaja de 0-3. Una renta que en cualquier otro encuentro hubiese bastado para certificar la derrota de los locales.
Paco Chaparro volvía a su sistema eterno para poder ubicar en el once inicial a Emana, algo que visto los primeros lances del encuentro parecía una decisión acertada.
El primer gol llega de una jugada de Emaná. Se planta solo delante de Aouate, quien lo derriba cometiendo penalti, aunque el despeje lo aprovecha Mark González para marcar. Casi no se habían repuesto los locales cuando Mehmet hacía el segundo tras aprovechar otro pase del africano.
Tras la reanudación el Betis conseguía controlar sin apuros y en el 68 Arzu aprovechaba otra jugada de Emana para poner el tercero.
Manzano movía su banquillo mientras Chaparro se quedaba a impasible. Castro, Webó y otra vez Castro daban la vuelta a un partido que incomprensiblemente se le escapaba al cuadro visitante.
Mallorca: Aouate; Scaloni, Nunes, David Navarro, Ayoze; Varela (Castro, min. 63) Martí (Webó, min. 63), Santana, Arango; Jurado; Aduriz.
Real Betis: Ricardo; Damiá, Melli, Juanito, Fernando Vega; Emaná, Arzu, Marco Aurelio, Mark González; Sergio García (Nelson, min. 83) y Oliveira.
Goles: 0-1, min. 26: Error de Lionel Scaloni que aprovecha Mark González para marcar a puerta vacía; 0-2, min. 29: Mehmet Aurelio culmina un rápido contragolpe del Betis; 0-3: min. 68: Arzu, de cabeza; 1-3, min. 70: Castro empalma un gran disparo desde el vértice del área; 2-3, min. 73: Castro habilita a Webó y marca por debajo de las piernas de Ricardo; min. 83: 3-3: Castro vuelve a marcar con un gran disparo dentro del área.
Árbitro: Delgado Ferreiro (colegio vasco). Amonestó a Sergio García, Scaloni, Melli, Castro, Damiá.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo sexta jornada de la Liga disputado en el Ono Estadi ante unos 18.000 espectadores. Unos 300 seguidores del Betis con banderas y globos, y los aficionados locales, con palos sonoros rojos, dieron colorido a las gradas del recinto balear.
El Racing estuvo a punto de volver a arrañarle un punto al Barça como ya hizo en la primera vuelta. Se puso por delante con el cuarto gol de Zigic y tuvo maniatado a su rival durante sesenta minutos. Entonces todos nos ilusionamos con la idea de que aún había Liga. Pero en esos compases, obviamos que enfrente no jugaba Messi. Guardiola lo dejó en el banquillo por la dichosa moda de las rotaciones (ante la impotencia del que pagó 120 euros por verle), y cuando se vio obligado a contar con él, porque el resto no daba la talla, todo cambió. Radicalmente. Su entrada modificó la mordiente culé e hizo recular al valiente y correoso equipo de Muñiz. Leo volvió a demostrar por qué es el mejor: todo lo que hace posee sentido y peligro. Tiene la patente del desequilibrio y la eficacia. Y ayer nos lo recordó una vez más.
El Barça, como siempre, llevó el peso del partido pero, hasta la entrada de su estandarte, manoseó demasiado el balón y, por fin, mostró algunos defectos. Todos ellos derivados de la ausencia de su alma: Puyol. En ese intervalo, el líder abusó del juego horizontal y no disparó ni una vez. El Racing, merced a un estupendo posicionamiento, se impuso y volvió a demostrar que cuando no ha de llevar el peso del partido se siente cómodo. Por eso logró atacar con dinamita entre sus pies.
Pereira tuvo las dos mejores y únicas ocasiones del primer tiempo. En una se topó con el palo al saber leer un gran pase en profundidad y en la segunda le faltó mordiente: disparó a las manos de Valdés. Entre medias, Busquets hizo penalti a Zigic por un agarrón, pero sucedió en un córner. La excusa perfecta para mirar hacia otro lado.
El desenlace. La reanudación acentuó más el enredo blaugrana. Sólo Xavi cumplía su deber. Entonces, Toni Moral lanzó desde tres cuartos de campo un exquisito pase al hueco buscando al eléctrico Pereira. El gallego desnudó a Márquez y le obligó a hacerle penalti. Zigic no perdonó.
Todo era felicidad en el graderío hasta que de pronto enmudeció. Messi saltaba del banquillo. Seis minutos más tarde, el argentino empató al empalmar un rechace que repelió el larguero tras cabezazo de Xavi. El Barça recuperó su identidad mientras el Racing confirmaba sus temores y, a la vez, veía como la entrada de Tchité fue más nociva que regeneradora.
Así, Messi entendió que aún podía mejorar su obra. Porque también le sobra ambición. Aprovechó la indecisión local para despejar en el área y empalmó con la derecha una volea espectacular. La impotencia invadió al racinguismo. El empate era lo más justo, sí, pero Messi no tiene pierna mala y se ha empeñado en que ni una galerna impida cumplir el objetivo de este Barça: aburrir a sus perseguidores.
Con el gol anotado ante el Numancia en el minuto 48 de partido, el delantero Raúl ha igualado al mítico Alfredo di Stefano como máximo goleador de la historia del Real Madrid, con 307 goles.
Aunque en los últimos tiempos, el capitán blanco soporta notorias críticas de diversos sectores de la afición madridista, lo cierto es que sus números le mantienen como el mejor delantero de su equipo en la presente campaña y como uno de los más destacados de la historia.
SE IMPUSO A FEDERER EN CINCO SETS Y MÁS DE CUATRO HORAS DE JUEGO
Rafael Nadal no sólo es el número uno del mundo sino que lo demuestra en cada torneo. Y lo hace con victorias épicas como la vivida en Australia, 'coto privado de caza' para los españoles hasta la fecha. La Rod Laver Arena y el propio Roger Federer se rindieron ante el poderío del de Manacor, que mordió por primera vez este trofeo tras doblegar a su rival por un marcador global de 7-5, 3-6, 7-6(3), 3-6 y 6-2 tras cuatro horas y veintitrés minutos de juego. El libro de la historia de este deporte tiene una página más escrita, en castellano, por Rafa Nadal.
Mucho se había hablado y escrito sobre el estado físico con el que Nadal afrontaría la final en Melbourne tras la 'paliza' que se pegó ante Fernando Verdasco en semifinales. Rafa demostró que no hay obstáculo que se le resista y que para ganarle hay que jugar, y muy bien, sobre la pista. Ahí es donde el manacorí demuestras que es el mejor.
El primer del set del partido fue impropio de un partido que enfrenta a las dos mejores raquetas del momento, pues de los doce juegos que hubo en disputa, cinco de ellos se lograron al resto. Buena cuenta, este dato, de la agresividad que uno y otro pusieron en liza. Nadal buscaba el revés alto de Federer y el suizo el mismo golpe a baja altura del español. Las alarmas saltaron cuando Federer se puso con 4-2 y servicio, pero fue ahí donde Nadal se metió en pista y recortó distancias. El balear tiró de un passing 'made in Nadal' para romper el servicio de Federer en el undécimo juego. En el siguiente, no dudó a la hora de cerrar el partido.
En el segundo set, Federer logró igualar la contienda. Y eso que empezó por detrás en el luminoso. Nadal mejoró sus porcentajes con el servicio, sobre todo con el segundo, que le dieron ventaja antes del segundo asueto. El balear dominaba el partido y fue él mismo quien dio opción a su rival de volverse a meter en el partido. Era él quien se jugaba los ganadores, pero ahora no encontraban pista. Federer, casi sin querer, vio como ganaba terreno y terminaba por apuntarse la segunda manga. Se volvía a empezar.
El tercer set estuvo más igualado. Subió la intensidad y la calidad de los puntos, aumentaron las ovaciones del respetable y la tensión en la pista. Quien ganara el set, tomaría una ventaja que podría ser definitiva. Nadal tuvo dos opciones de break y Federer seis, pero ninguno llevó alguna a efecto. El set, por tanto, se decidiría en el tie-break. Federer logró un mini-break en el comienzo de la muerte súbita, pero Rafa remontó el vuelo y se apuntó el set. Sólo quedaba un set para lograr la 'machada'.
Hubo que esperar y sufrir más de lo debido. El cansancio hacía mella en los tenistas y la intensidad con la que se jugaban los puntos bajó por momentos. Federer propuso un 'Plan B' sobre la pista, jugarse todo lo que le llegaba; y como ocurre con los grandes tenistas, el suizo tuvo más aciertos que fallos y el resultado fue que logró imponerse por momentos a Nadal. Federer se crecía, se apuntaba el cuarto set y forzaba el quinto y definitivo.
Otro partido épico, sólo quedaba por dilucidar si sería con triunfo español. No tardó en decantarse la balanza. Nadal supo sobreponerse al esfuerzo y tomó ventaja en el cuarto juego. Federer estaba errático y Rafa supo aprovecharlo. Con paciencia y un gran juego con el servicio, el balear siguió con el pie en el acelerador hasta que el último punto subió a su casillero. Un punto que significaba aquello de "juego, set, partido y campeonato". ¡El Open de Australia! Rafa Nadal se convierte en el primer tenista español que logra tal hazaña.
Los momentos posteriores al final del choque fueron de contraste de sensaciones. Nadal, con una felicidad contenida por respeto, era consciente de que sigue escribiendo la historia viva de este deporte. ¡Es difícil ser más grande de lo que es Nadal ahora mismo!. Federer, por su parte, rompía a llorar desconsolado tras no poder igualar la marca de Pete Sampras de 14 Grand Slam conquistados. En resúmen, un duelo más entre estos dos grandes de la raqueta que no defrauda a nadie. Y los que nos quedan...


El Sevilla sucumbió ante un Racing muy ordenado que supo aprovechar su estrategia para doblegar a un equipo que jugó buena parte de la confrontación con uno más, por la expulsión de Óscar Serrano, tras una falta realizada a Adriano en un contraataque.
Sevilla F.C.: Palop; Fernando Navarro, Escudé (Chevantón, m.46), Squillaci, Dragutinovic (Pukki, m,63); Diego Capel, Renato, Romaric (Maresca, m.68), Adriano; Luis Fabiano y Kanouté.
Racing: Toño; Valera (Pinillos, m.22), César Navas, Oriol (Moratón, m.75), Marcano; Munitis, Colsa, Lacen, O. Serrano; Zigic y Jonathan Pereira (Toni Moral, m.59).
Goles: 0-1: m.24, Cesar Navas. 0-2: m.47, Zigic.
Arbitro: Alfonso J. Alvarez Izquierdo (c.catalán). Expulsó, a los 31 minutos, a Oscar Serrano, por cortar un contragolpe de Adriano, además mostró tarjeta amarilla a Valera (m.12), Munitis (m.27), Pinillos (m.81), Toño (m.85), Chevantón (m.92+), Zigic (m.92+)
Incidencias: Partido disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 40.000 espectadores. Terreno de juego en aceptables condiciones. Se guardó un minuto de silencio por la muerte de varios menores en Sant Boi.